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DLM habla con el escritor Pascual Sánchez Domingo (I)

Pascual Sánchez Domingo (Zaragoza / Daroca) escritor, conferenciante, responsable de los archivos parroquiales del arciprestazgo de Daroca (que integra veintiocho pueblos,) autor de novelas como “Setenta Leguas” y, próximamente de “Feria Sangrienta”.

Este historiador y entusiasta de la Comarca de Daroca, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es un darocense multiocupado: ha coordinado durante cuatro años, -hasta la llegada de la pandemia- charlas periódicas históricas, con carácter mensual, relativas a Daroca y su entorno –RecuerDaroca– .  También ha participado en múltiples y diversas actividades culturales organizadas en Daroca o en Aragón, como el Festival de “Aragón Negro” y otras.

En la actualidad, además de su intensa actividad divulgativa y literaria se encuentra catalogando y organizando la orfebrería del Museo Parroquial de la Sagrada Basílica de Los Corporales de Daroca

DLM: Gran parte de su actividad cultural e histórica está relacionada con Daroca o su entorno. ¿Como conocedor de su historia y de sus leyendas, nos puede sintetizar alguna que les sea especialmente querida o que sea especialmente interesante?

PSD: En cuanto a leyendas, como tenemos de tanto tipo…Leyendas e historias de amor, de guerra, de ambas cosas. Leyendas que están directamente relacionadas con hechos reales, y que se fueron transformando en leyenda. Y que, precisamente, gracias a su transformación en leyenda, nos permiten recordar aquellos hechos.

Pero, seguramente, la leyenda por excelencia en Daroca es “La Leyenda de la Morica Encantada”. En otros lugares también se da esta leyenda, relativas a “moricas”. No deja de ser una historia de amor entre un cristiano y una musulmana. Historia de amor que terminó de manera trágica y que trascendió en el tiempo. Y, ocho siglos después, en Daroca se la tiene siempre muy en cuenta, a “la morica encantada” a “Melihah” por nombre, se representa casi todos los años en las Ferias Medievales de Daroca. Y se ha escrito muchísimo sobre esta leyenda.

DLM: ¿En qué consiste la leyenda de “La Morica Encantada”?

PSD: Durante la Reconquista de Daroca por los cristianos, alrededor del 1120, unos cuantos meses antes, había escaramuzas y batallas en los alrededores de Daroca. En una de ésas, los musulmanes, por aquel entonces gobernadores de Daroca, trajeron prisioneros a la Ciudad, y entre ellos un prisionero, D. Jaime, que era de la familia de los Diez de Aux, que más tarde reconquistaría Daroca junto a Alfonso el Batallador. Paralelamente, en esos momentos, coincidió que acababa de llegar al Castillo de Daroca una nueva esposa para el gobernador musulmán. Una “morica” traída a la fuerza desde Alejandría, como capricho para el gobernador musulmán de Daroca. Aunque la morica vivía suntuosamente en una interesante alcazaba musulmana, lo hacía como en una “en cárcel de oro”. Lo cierto es que se enamoró del prisionero cristiano, bajaba a visitarlo por las noches a su celda. En una de esas visitas, después de varios días, la esclava le propuso ayudarle a escapar a condición de que, después, él fuera a rescatarla. La primera parte se cumplió, le ayudó a escapar. Pero, meses más tarde, las tropas cristianas entraban en Daroca y, entre ellas, D. Jaime, el enamorado de la “morica”, que buscó desesperadamente a Melihah.

Pero, resulta que, cuando ésta le ayudó a escapar, un esbirro lo supo y se lo comunicó al gobernador musulmán y éste, ni corto ni perezoso, le mandó cortar la cabeza. El cristiano, cuando le dijeron lo que había ocurrido, estuvo vagando durante toda su vida, por las almenas del castillo, con una luz, – que se le veía desde toda Daroca-, hasta que murió.

Al morir D. Jaime, dejó de verse la luz, Pero, al poco tiempo, la luz se volvió a ver. Y esto era un enigma. Y entonces lo que se dice en la leyenda es que sustituyó a D. Jaime la propia Melihah.

Y, todavía hoy día, ocho siglos después, sigue vagando Melihah por las almenas y torres del Castillo de Daroca. Y, en las noches claras de verano, se la puede ver. Incluso yo he tenido el placerazo de subir con críos, con chavales o con grupos; y, cuando les he contado la historia, sobre la marcha, en la misma Torre, casi todos consiguen ver a Melihah.

DLM: ¿Cuál es el momento más inspirador a la hora de escribir sus novelas? ¿En qué momento comienza? ¿Dónde, cuándo, cuáles son, si es que los hay, los rasgos habituales en Vd. a la hora de escribir?

PSD: Novelas, hasta el momento, como, tal solo he escrito una “Setenta Leguas”. La segunda se va a publicar en enero. Para mí, lo más inspirador, a la hora de escribir, es la historia en sí misma. Yo he escrito, principalmente, sobre Historia. Especialmente, historia de Daroca y su entorno. Mi primera novela, “Setenta Leguas” está inspirado en nuestro más conocido episodio, que es el de los Sagrados Corporales. Aunque grandes escritores e historiadores han escrito acerca de ese motivo histórico, no se había escrito una novela. Entonces yo tuve ese atrevimiento, y la verdad es que dio bastante buen resultado. Salió un pequeño libro, de menos de 200 páginas, y es la Historia de Los Corporales pero novelada. El libro se llama “Setenta Leguas” y es porque es, aproximadamente, la longitud del recorrido que hizo la mula que llevaba los Sagrados Corporales, desde el lugar donde ocurrió el milagro, hasta Daroca. Fueron once días de cabalgada. Por eso el título. En principio había pensado otro título, “En tierra de moros”, pero la editorial me recomendó éste, para evitar que se considerase discriminatorio en alguna forma. Como setenta leguas es, aproximadamente, la distancia que hay entre el Monte Santo de Luchente, donde se dio el milagro, hasta nuestro pueblo de Daroca, fue el titulo escogido de común acuerdo. Y el resultado del libro es muy satisfactorio.


DLM: En Daroca se han conjugado tres culturas: la judaica, la musulmana y la cristiana, ¿cuál ha sido, a su parecer, la forma de relacionarse entre ambas?

PSD: Yo creo, no solamente en Daroca, sino a nivel nacional, de toda España, que es un tópico eso de la “buena relación” entre las tres culturas. Aquí en Daroca, efectivamente, convivieron las tres culturas. Ya en época musulmana vivían los hebreos (en la parte del Monte de San Jorge). No sé qué relación tendrían, seguramente una relación condicionada. Entre los hebreos había eruditos, gente importante, médicos, y, seguramente, los musulmanes, de forma egoísta, se servirían de ellos. Cuando llegaron los cristianos, vencieron a los musulmanes, pero les permitieron quedarse en una determinada zona, “la morería”. Hasta el siglo XVII, en Daroca hubo una mezquita. Se les permitía su culto, hasta principios del siglo XVII, que es cuando se expulsó a los moriscos.

Pero me niego a pensar que siempre la convivencia fuese buena. De hecho, los hebreos o judíos, tenían su barrio, la “judería” – en lo que ahora conocemos como “Barrio Nuevo”-, y todas las ventanas que daban a la parte cristiana, tenían que estar tapiadas, no podían estar abiertas.

Además, había episodios, de vez e cuando, de gran violencia, como en 1414. Vino aquí un predicador, Vicente Ferrer, y predicó el día del Corpus en la Torreta. Hizo un discurso tan encendido en contra de los judíos que, un grupo de cristianos fueron a la judería e hicieron auténticas barbaridades. Barbaridades que hicieron que muchos de los judíos se marcharan. Algunos después volvieron, hasta la expulsión definitiva de finales del siglo XV.

Volviendo a la pregunta, eso de la “convivencia en armonía” entre esas tres culturas, me niego un poco a creerlo que fuera así. Fue una convivencia obligada, forzada por las circunstancias

DLM:¿Tiene ese pasado multicultural relación con la forma de ser de las personas de Daroca, abiertas y tolerantes?

PSD: Pues hombre, ¡algo tendrá que ver! En uno de mis libros, sobre la Guerra de la Independencia en Daroca, tuve la suerte, la gozada, de que me lo prologara mi amigo José Luis Corral Lafuente. Y en el prólogo decía algo así como “¿Qué tendrá Daroca, que ha salido tanta gente aficionada a la Historia, tanta gente preocupada por la Historia de Daroca?” Y es que esto es así.

Además, la influencia religiosa en Daroca ha sido muy importante. De hecho, ha habido grandes personalidades que destacaron en otras disciplinas, pero que eran clérigos, presbíteros, y eso ha marcado su influencia. No solamente diocesanos, sino también frailes de casi todas las órdenes.

Ha habido influencias positivas en la población, tanto por su historia como por el aspecto de la cultura religiosa.


DLM: Es un privilegio tener una persona tan preparada y al mismo tiempo divulgadora y conocedora como usted en la ciudad de Daroca. ¿Y usted? ¿también usted considera que es un privilegio ser el cronista oficioso de esta ciudad?

PSD: Yo, el primer privilegio que tengo, es el de ser de Daroca. Y tengo una espinita clavada, porque, cuando me tocó nacer, parece ser que había alguna complicación en el parto, y, por ello, a mi madre la llevaron a Zaragoza, y yo nací en Zaragoza. En las solapas de mis libros pone “nacido circunstancialmente en Zaragoza”. Mi espinita es no haber nacido en Daroca. Mis padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, hasta muchísimas generaciones, todos son de Daroca. Y me siento privilegiado por ser de Daroca, sin menospreciar, por supuesto, al privilegio que puedan sentir los que son de Used, de Balconchán, de Villafeliche, o de Murero.

DLM: ¿Qué es lo que define y distingue a Daroca en el conjunto de España, si es que considera que hay algo especial?

PSD: Daroca es especial, en el sentido patrimonial, por ejemplo, tenemos muchísima suerte. A pesar de los desmanes que ha habido en las pasadas guerras, todavía nos queda mucho patrimonio arquitectónico del que disfrutar.

Tenemos una magnífica Puerta Baja que es una de las más imponentes que hay en España, tenemos cuatro kilómetros de muralla en mejor o peor estado.

 Y, luego, en documentación, que es lo que a mi me va un poco más, como encargado de los archivos del Arciprestazgo de Daroca, pues tenemos una suerte inmensa, porque tenemos documentación desde el siglo XII, documentación completa de las siete Parroquias que hubo en Daroca hasta principios del Siglo XX. En ellas se empezó a inscribir a los parroquianos en 1463. Tenemos alrededor de 3300 pergaminos, debidamente guardados en bandeja – desde 1129, el más antiguo-.

 O sea, aquí hay “tajo” como decimos aquí, para hacer montones de tesis doctorales y de investigaciones relacionadas con la Historia. Porque tenemos un Archivo riquísimo. Estoy hablando del Archivo parroquial. Pero, si hablamos del Archivo Municipal, es igualmente rico.

Yo considero que esas dos cosas, el patrimonio documental y el patrimonio arquitectónico de Daroca, le confieren un atractivo especial. Por ejemplo, en cuanto a las parroquias, y aunque a principio de este siglo, se disgregaron y algunos edificios se derruyeron, algunos otros quedan, como la Iglesia románica de San Miguel, la Iglesia de Santo Domingo, que tiene un ábside protogótico extrañísimo, y una combinación entre el románico y el mudéjar en su Torre. Y, también, ocurre lo mismo en el ábside de San Juan. Todo este patrimonio interesa a muchos visitantes, tanto a turistas normales como a turistas especializados con interés en él, o en la documentación, la historia, el dibujo o la fotografía.

( Continuará en breve)

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